
Hace unos días, vi en la tele un reportaje en el que la famosa modelo Esther Cañadas devolvía a su país de origen a su hija adoptiva, como si de una mascota se tratase.
Pero en todo esto hay una única perjudicada, esa niña que después de la vida de miseria y penuria vivida durante sus primeros años de vida, parecía que le iba a ir todo bien y ahora se la devuelve al infierno del que provenía.
Los niños que se adoptan no son mascotas ni juguetes, que cuando nos cansamos de ellos los echamos de casa, los tiramos o los devolvemos a su origen. ¡Son niños! Que tienen sentimientos tales como los de cualquier persona o niño de cualqu
ier otro continente o país.
¡ELLOS NO SE LO MERECEN!
Pero en todo esto hay una única perjudicada, esa niña que después de la vida de miseria y penuria vivida durante sus primeros años de vida, parecía que le iba a ir todo bien y ahora se la devuelve al infierno del que provenía.
Los niños que se adoptan no son mascotas ni juguetes, que cuando nos cansamos de ellos los echamos de casa, los tiramos o los devolvemos a su origen. ¡Son niños! Que tienen sentimientos tales como los de cualquier persona o niño de cualqu
ier otro continente o país.¡ELLOS NO SE LO MERECEN!
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