lunes, 24 de marzo de 2008

¡Mi viaje de Fin de Curso!


En estas vacaciones de Semana Santa y cogiendo algunos diíllas de clases, hemos aprovechado mis compañeros de instituto, algunos profesores y yo, para hacer un maravilloso viaje por Francia, Bélgica y Holanda.
Salimos un Miércoles en la madrugada desde Cáceres, rumbo a la terminal T4 de Barajas, nuestro destino: París.

Llegamos a media mañana, mas o menos, al aeropuerto de Ory (París) donde nos esperaba un autobús para llevarnos al hotel. Llegamos al hotel (sanos y asalvo), el cual estaba situado en el barrio del "Moulin Rouge", (una calle que muestra el carácter liberal del resto de europeos comparado con el nuestro...). Nuestra primera impresión del hotel fue mala (y lo siguió siendo los días posteriores) pero por lo menos teníamos sitio donde dormir. Esa misma tarde nos dirigimos al museo del Loubre, que se nos hizo eterno (no encontrábamos la salida por ningún lado, y optamos por sentarnos en cualquier escalera que encontrabamos hasta que vino el guarda a echarnos).

El segundo día visitamos Notre Damm, pero lo mas gratificante de todo no iba a ser la visita a la catedral, sino que nos llevamos una sorpresa, nos encontramos a nuestros compañeros del Brocense (entre los que se encontraban Paula y Alvaro).


Continuamos la mañana comprando recuerdos para nuestro amigos y familiares. Por la tarde visitamos el museo d'Orsay, y nos acercamos a ver el "arco del triunfo", allí nos encontramos con el imprevisto de que nuestro amiguito Sarkozy tenía que pasar con su coche y paralizó todas las calles principales del centro de la ciudad. Regresamos al metro (el cual nos lo pateamos entero en esos tres días) y entramos al arco por otra puerta. Las vistas desde allí de la ciudad eran preciosas,ayudadas por la oscuridad de la noche y el alumbrado de la ciudad.

Ya era nuestro último día en París, y nos quedaba el monumento mas sublime de la ciudad: La Torre Eiffel. Subí hasta lo mas alto, donde el viento hacia frente a la torre y la ganaba, y tras unas rejas pude ver todo París, solo con una palabra describiría todo eso...Impresionante.

La tarde la pasamos en unas galerías comerciales, haciéndonos fotos con la cantidad de peluches que había. Y luego por la noche salimos a dar una vuelta por el centro de París, para ver la marcha que había. Pero viendo que esta era escasa, decidimos dar nuestro toquecito español aplaudiendo a una pareja de enamorados y luego promocinando nuestro chikichiki en tierras parisinas.

Llegó el cuarto día de nuestro viaje, nos tocaba abandonar París y coger un atobús rumbo Bélgica (adiós al metro de París, apartir de ahora en bus a todas partes). Antes de cruzar la frontera nos paramos a admirar la Catedral gótica de un pueblecito francés. Allí nos tomamos unos refrescos y comprobamos que las botellas de Coca-Cola en Francia son de 33cl.

Continuamos con nuestro viaje hasta Bruselas, nos recorrimos la ciudad hasta la noche, pudimos ver la fuente del niño (que estaba vestido de rapero,ese día). Llegamos al hotel por la noche y comprobamos que en efecto el de Francia había sido una mierda, nos quedamos flipados y algunos solo querían quedarse en el hotel para disfrutarlo.
Al día siguiente fuimos a Gante, por la mañana, y luego a Brujas. Personalmente, creo que los comentarios sobre la belleza de las ciudades se quedaron cortos, me encantaron ya que tenían un ambiente de magia... y chocolate (estaba todo lleno de tiendas de chocolate).
Era ya el sexto día, teníamos que abandonar nuestro magnífico hotel belga, para dar paso a la incertidumbre de cómo sería nuestro próximo hotel. Esta vez ya viajábamos al último país de nuestro intinerario: HOLANDA.

Estábamos cansados (muchos días sin dormir) así es que lo único que pedíamos es que el trayecto en autobús fuera largo, muy muy largo. Y llegamos a Holanda (el paraíso de cualquier...), fuimos a nuestro nuevo hotel, del cual... en fin... parecíamos pateras en esas habitaciones tan pequeñas y tantas personas dentro, y luego con esos pasillos tan largos (que tenías que descansar dos o tres veces hasta que encontrabas la salida), pero estaba en frente del Aldi!!!! y unas galerías comerciales (ya es algo no??)


Después de comer por los alrededores, nos fuimos a visitar el centro de la ciudad, junto con el museo de Rembrand. Y regresamos a nuestro hotelito.

Al día siguiente, nos tocaba el museo Van Gogh, por la mañana, y luego la casa de Ana Frank por la tarde, junto con el barrio Rojo (este último era una visita en nuestro tiempo libre y si nosotros queríamos, no entraba en nuestro recorrido, ¿porqué será?). Luego regresamos al hotel a preparar las maletas y a descansar (quien quiso, otros decidimos trasnochar e ir de "empalme" al avión). Y así lo hicimos, a las 6:30 de la mañana cogimos el autobús que nos llevaría al aeropuerto de Amsterdam, y allí, después de desayunar, cogimos un avión hacia España.

Nuestro viaje finalizaba, para algunos en el aeropuerto (porque les recogían allí), para otros como yo, en el autobús (me tuve que bajar antes de tiempo, para continuar mi viaje hacia el pueblo) y para la mayoría en el instituto.


El viaje inolvidable, porque ha hecho que conozcamos a mucha gente ,incluso a compañeros nuestros que a pesar de ser lo, no habíamos hablado con ellos o ni siquiera los habíamos visto antes (es lo triste de haber tantas clases en el instituto).

3 comentarios:

mastropiero dijo...

va, te voy a odiar un poquito vale?

Que envidia jejeje

MARTA ROSON dijo...

Oye, realmente el viaje tiene que ser agotador porque anda que la cara de dormido que tiene José Luis en la última foto...

Ana Solano Martin dijo...

venga va Edu te dejo q m odies...pero solo un poquito ehh?? jaajaja
y si marta muy muy muy agotador y en la foto de joselu yono abia dormio na y el pobre joselu unas horinas solo x q se qedo frito en mi habitacion jajajaj