viernes, 25 de mayo de 2007

La Televisión de ahora


En la actualidad, cuando enciendes la tele en tu casa, lo único que ves son programas cuya única información es, sobre vidas de personas que no me interesan en absoluto.
Me da pena que la tele, siendo el medio de comunicación más popular, trate de estos temas tan triviales y cuya aportación a la sociedad es mínima, ya que bajo mi punto de vista no es de suma importancia el saber con quien se acuesta uno y otro.
Pero esto no es lo único en lo que la televisión española decepciona. A pesar de tener que ser, una televisión cuya información sea objetiva en la medida de lo posible, la televisión que se nos ofrece a todos los españoles, es totalmente corrupta y subjetiva. Desde mi punto de vista como espectador, me parece degradante la manera en la que se nos manipula la información a la tenemos acceso. Así cadenas de televisión como Antena 3, no me parece que tengan un mínimo de consideración por el espectador, ya que en programas de esta cadena tan importantes como el telediario omiten datos relevantes a la hora de interpretar de un modo u otro la noticia, lo que hace que el espectador mire desde un punto de vista totalmente equivocado un hecho sumamente importante para la nación.
Tenemos que demostrarles que con los espectadores no se juega, ya que sin nosotros no serían nada.

1 comentario:

MARTA ROSON dijo...

Los que hacen los programas de televisión saben perfectamente que hay mucha gente detrás que está viendo su programa y, por eso precisamente, buscan lo que saben que la mayoría de la gente va a ver, sin ni siquiera pensar en las consecuencias. Un ejemplo de ello es la retrasmisión de un programa del corazón a las cuatro de la tarde, la mayoría lo ven sí, pero no se dan cuenta que a esa hora hay niños pequeños que pueden estar viéndolo. En cuanto a la información, estamos en el mismo problema: lo va a ver mucha gente y si “manipulan” va a haber más gente de parte de una idea cualquiera. Si todo el mundo apagase la televisión cuando nos damos cuenta de esto, la cosa cambiaría, pero no lo hacemos y, cuando queremos darnos cuenta, ya no han comido el coco.